Crianza desde la diversidad

Cuidar un bebé

Cuando un bebé irrumpe en nuestra vida la suele poner patas arriba. Sus demandas superan con creces nuestro poder de planificación. Tampoco nuestro instinto maternal ayuda a tener una visión objetiva de la situación. El cuerpo de la mujer después del parto es un festival de hormonas que la empujan a cuidar de su retoño.

Si tenemos una diversidad funcional y hemos decidido ser padres seguro que ya nos hemos planteado varias preguntas como: ¿cómo llevaré al bebé de un lado a otro dentro de casa?, ¿y en la calle?, ¿podré portearlo?, ¿podré darle el pecho?, ¿el cambio de pañal será misión imposible?

Puede que estas preguntas se las haga cualquier futura madre, pero quizás para una madre o padre con diversidad no valgan las soluciones que se comercializan y tenga que hacer alguna que otra adaptación casera para resolver sus problemas específicos.

La lactancia

Estrella

La lactancia es un tema más complicado de lo que parece. Decidirse por la lactancia materna supone unas ventajas y la lactancia artificial, otras. A mí me es imposible ser imparcial, ya que yo di el pecho a mi hijo durante cuatro años a pesar de un inicio desastroso.

La lactancia artificial supone que cualquier miembro de la familia puede dar de comer al bebé y así la mamá puede tener más tiempo libre.

Dar el biberón no supone perder el contacto físico con el bebé durante la toma, ya que este es sumamente es importante. El vínculo materno filial se puede fortalecer igualmente si en el momento de la toma se mantiene el contacto físico y visual.

La lactancia materna es todo un aprendizaje para el bebé y la madre y no es nada sencillo ni instintivo. Si deseáis dar el pecho, aconsejo acudir a asesoras de lactancia que puedes encontrar en tu centro de Atención Primaria. Es muy importante destacar que ambas lactancias son a demanda y sin horarios.

En caso de la lactancia artificial, la expulsión de gases después de la toma es una tarea que tener en cuenta. Con la lactancia materna se suele realizar también, pero su necesidad es mucho menor.

Cargar al bebé

Otro punto básico a la hora de cuidar de un bebé es valorar la manera en que nos desplazamos por nuestra diversidad funcional. Si es motora y necesitamos silla, muletas o andador para movernos dentro de casa difícilmente podremos llevarlo en brazos. ¿Cómo hacerlo entonces?

Existen modelos de moisés o minicunas con ruedas que podemos empujar sin que el bebé que va dentro corra ningún riesgo. Evidentemente, antes de coger el bebé en brazos, debemos estar bien equilibrados y seguros, preferiblemente sentados. También existe la opción de poner al bebé en un andador, pero no es aconsejable ponerlo demasiado pronto ni demasiado tiempo porque puede afectar a su desarrollo.

Salir a la calle con nuestro bebé es otro reto importante, ya que debemos valorar lo que nos permite hacer nuestra diversidad funcional con total seguridad para nuestro bebé.

El carrito de paseo puede ser nuestro mejor aliado si nuestra diversidad funcional motora es muy leve, pero si usamos silla de ruedas puede implicar muchas complicaciones y riesgos empujar un carrito de bebé.

Existen prototipos de anclajes entre sillas de ruedas y carritos de bebé. Me parece una gran idea, pero difícilmente compatible con las medidas que nos encontramos en muchos sitios, por ejemplo, ascensores.

Sería muy interesante poder acoplar un portabebé de coche a una silla de ruedas sin que este sobre pase la largura de la silla, aunque tampoco puede estar un largo periodo de tiempo. Ahí lo dejo… Yo opté por el porteo.

El porteo implica llevar al bebé cerca de tu cuerpo, acceso a la lactancia a demanda… No fue fácil decidir el portabebé idóneo entre todos los que hay en el mercado. Se debe tener en cuenta el tamaño del bebé y su comodidad, la comodidad de la madre y las características de la silla de ruedas (manual o eléctrica), Anteponiendo en todo momento la seguridad del bebé. Existen fulares, mochilas, colgonas, tongas…

Cambiar pañales

El cambio de pañal o vestir al bebé es una tarea que se realiza varias veces en un solo día, así que es importantísimo que se haga con la mayor comodidad y seguridad para ambas partes.

Como siempre, encontramos en el mercado muchos artilugios para realizar esta tarea de pie, pero en caso de precisar hacerlo sentados solo debemos conseguir un cambiador que se pueda poner donde nosotros decidamos. Me refiero a la colchoneta forrada de plástico que podremos poner en cualquier superficie segura que se encuentre a una altura idónea para realizar la tarea.

Lamento comunicaros que nuestro bebé no suele estar muy quieto durante el proceso (si es así, mi más sincera enhorabuena). Unos bodis con botones automáticos pueden resultar de gran ayuda a la hora de sujetar el pañal sin tener que pelear con botones y ojales.

La hora del baño

El baño diario del bebé suele ser un momento delicado –yo lo delegué en el padre–, pero creo que con la cantidad de tinas, bañeras, tinajas y hamaquitas de baño será fácil encontrar nuestro aliado según vuestras necesidades.

Atender a un bebé resulta agotador para cualquier madre o padre, tenga o no diversidad funcional, y, como dije al principio, nuestro instinto puede jugarnos malas pasadas. Se ha perdido la idea de criar en tribu y muchas madres se sienten perdidas y solas. ¡Que no nos asuste pedir ayuda!

En próximos posts profundizaremos más en algunas de estas cuestiones. ¡Estad atent@s!

@Estrella Gil

Documentalista.
Autora de Maternidad adaptada y Diario de una mamá canguro.

Fuentes a consultar:

 

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