Una revolución para las personas con discapacidad

Live, work, create

Alerta Avisos de contenido : capacitismo, patologización, utilización de términos peyorativos re-apropiados. Alerta

Como es muy bien sabido, a través de la historia las personas con discapacidad hemos sido vejadas, maltratadas, dadas de lado. Nos ha tocado vivir bajo preceptos de prejuicios y discriminación muy crueles. Se nos ha calificado a través de la historia con conceptos tan aberrantes como erróneos (lisiados, impedidos, minusválidos, inválidos, etc.) por una sociedad que ha tenido dificultad en entender y comprender que ante todo nosotros somos personas, que somos sujetos de derecho, lo que garantizan los diferentes instrumentos legales que se han construido en casi todas las naciones del mundo.

El instrumento de mayor relevancia es la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y su protocolo facultativo, que fueron aprobados el 13 de diciembre de 2006 en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, y quedaron abiertos a la firma el 30 de marzo de 2007. Se obtuvieron 82 firmas de la convención y 44 del protocolo facultativo, así como una ratificación de la convención. Nunca una convención de las Naciones Unidas había reunido un número tan elevado de signatarios en el día de su apertura a la firma. Se trata del primer instrumento amplio de derechos humanos del siglo XXI y la primera convención de derechos humanos que se abre a la firma de las organizaciones regionales de integración. Señala un cambio paradigmático de las actitudes y enfoques respecto a las personas con discapacidad.

La convención se conmemora cada 3 de diciembre y no es solo un día para festejar los logros, los triunfos que haya podido tener una persona con discapacidad, es un día para conmemorar sobre los derechos humanos que tenemos el 10% de la población mundial. Es un día para recordar que se nos viene un próximo año con nuevos retos en materia de discapacidad, es un día para sembrar solidaridad, empatía, respeto. Es un día de formación para que seamos más preventivos, es un día para abrazarnos y reconocer que la diversidad es lo que hace a este mundo maravilloso y que nosotros, las personas con discapacidad, también somos parte de él y por lo tanto debemos obtener y brindarnos respeto, apoyo, impulso…

Solo que, al parecer, no ha sido suficiente, pues aunque hoy en día tenemos garantizados un marco jurídico que ampara nuestros derechos como personas y ciudadanos, seguimos teniendo un Estado, y unas instituciones que lo integran, con una visión equivocada a la hora de diseñar e implementar políticas públicas en pro de nuestro sector, que está ávido de oportunidades, no de caridad ni de asistencialismo y mucho menos necesitamos que nos utilicen mecanismos pueriles como el del clientelismo político.

Es hora de que la sociedad cambie su percepción: no somos personas inválidas, sin valor, no somos personas inactivas que no tenemos proyectos ni aspiraciones; al contrario, somos personas que deseamos superar las limitaciones que mayormente la misma sociedad impone, somos personas con discapacidad, mas eso no significa que no tengamos habilidades, capacidades con el deseo de emprender y poder querer hacer realidad metas, proyectos, sueños, con solo el propósito de ser útiles, demostrando nuestras potencialidades y que no existen imposibles cuando se trabaja con constancia y perseverancia, teniendo siempre el apoyo importante de una mano solidaria.

La sociedad ha consolidado y creado obstáculos, muros, barreras, que han sido muy difíciles de superar y romper por un sector que requiere urgentemente derrumbar estos obsoletos paradigmas que impunemente arremeten contra la oportunidad de brindar y acceder a una mejor calidad de vida para una persona con discapacidad. La sociedad ha promovido tal vez por ignorancia e inacción barreras que van desde lo arquitectónico hasta las más difíciles de romper, que son las actitudinales.

¿Serán estas barreras que impiden que se cumplan los artículos de las leyes que exigen que toda persona con discapacidad tenga derecho a una atención preferencial? ¿Cuáles son las barreras que impiden que se apliquen los artículos que exigen que el transporte público sea accesible? ¿Cuáles son las barreras que se interponen a la hora de cumplir con una ley de medios que prevé democratizar la información para todas las personas? Sin nombrar las del interior del país. ¿Por qué no se garantiza la accesibilidad en espacios donde cumplen las funciones algunos organismos del Estado? ¿Por qué las mujeres sordas no cuentan con intérpretes de lengua de señas en sus partos? ¿Por qué las personas ciegas dependen de otras para acceder a la información en autobuses, centros de estudio y de salud y trabajos? Los ejemplos son infinitos, y las excusas también.

¿Qué mecanismos aplicamos nosotros, las personas con discapacidad, para revertir esto?

Existimos miles de personas con discapacidad, y principalmente a los que vivimos en el interior del país, lejos de su capital, somos a los que nos toca la parte más pesada, pues existen lugares donde las personas con discapacidad no cuentan con asesoramiento jurídico y desconocen las prestaciones que el Estado otorga, convirtiéndose en sujetos aislados y habilitando procesos de exclusión. En otros casos, suelen ser los mismos funcionarios del Estado los primeros en atropellar y vulnerar estos derechos consagrados para las personas con discapacidad en el marco jurídico de cada país.

Es por ello que no debemos seguir quedándonos callados, quienes estamos dentro de ese sistema excluyente tenemos que alzar la voz sin importar que vayamos a incomodar a las autoridades y a la sociedad que nos señala por pretender obligar al cumplimiento de nuestros derechos, que se encuentran en mora por irresponsabilidad del Estado al que pertenecemos. Por esto tenemos que manifestar, a través de mecanismos democráticos y pacíficos, nuestro rechazo frente a un sistema de exclusión social que se expresa constantemente en pequeñas y grandes acciones.

Nosotros, las personas con discapacidad que vivimos la realidad día a día y nos enfrentamos a esas barreras, somos conscientes de que todo ello no son más que excusas sostenidas por prejuicios, falta de empatía y, sobre todo, desconocimiento. Debemos entender que existen múltiples formas de caminar, escribir, pensar, hablar, escuchar, ver y sentir. Que la riqueza de una sociedad no está en determinar una única forma de proceder/actuar/pensar, sino que la diversidad podrá llenarnos de aprendizajes y crecimientos. Siempre y cuando nos basemos en el principio de que todos somos personas y, como tales, tenemos derechos y obligaciones y dejemos de alimentar los micromecanismos de rechazo y fomentemos las microacciones de inclusión.

Por esto y más, invito a todas las personas con discapacidad que nos empoderemos de nuestras leyes, que lleguemos a cada espacio al que podamos llegar sin ningún tipo de complejos, llevando el mensaje del derecho a la integración e inclusión social, y tomemos la palabra para ser tomados en cuenta, sigamos formándonos en materia de discapacidad y así poder reclamar y eliminar los micromecanismos de exclusión que fortalecen los prejuicios y la discriminación con que convivimos cada día al quedar fuera del sistema social en el cual vivimos y en donde se vulneran nuestros derechos cada vez que vemos a un compañero con discapacidad sin recibir la atención médica adecuada, cuando no está insertado laboralmente, cuando no accede a la recreación o a la educación por ausencia de un sistema de transporte accesible, etc.

Algo importantísimo, hermanos y hermanas con algún tipo de discapacidad. No esperemos –y mucho menos permitamos– que otros hablen de nosotros sin nosotros. Nuestra experiencia es más que suficiente para apuntalar de manera correcta los cambios y las transformaciones sociales que habiliten nuestra participación, nuestro protagonismo sin temor a exponernos y reclamar, en consonancia y con certeza, lo que queremos y cómo lo queremos y así que todos los sectores que conforman una sociedad se ajusten a lo que se tengan que ajustar y por ende surja una revolución desde el colectivo y para el colectivo.

@Edgar Araujo

 

Quizás te interese…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tamaño de letra
Contraste